Oncología Radioterápica

Área De Oncología Radioterápica y Radiofísica

Oncología Radioterápica

Objetivos Básicos y Fundamentos
La radioterapia es una disciplina médica que utiliza radiaciones ionizantes para uso terapéutico. La aplicación de esta técnica comenzó en 1896 apenas un año después del descubrimiento de los Rayos X. Desde entonces, la Radioterapia ha ido evolucionando gracias a los avances científicos de la Oncología, de la Física y la informática, mejorando la calidad, uso y métodos de tratamiento.
Las radiaciones ionizantes tienen efectos biológicos  que pueden ser utilizados para el tratamiento de enfermedades relacionadas con un crecimiento anormal de estructuras celulares, principalmente las enfermedades oncológicas, si bien también tiene indicación en el tratamiento de algunas enfermedades benignas. Para conseguirlo, se concentra una determinada dosis de radiación en un tumor de tamaño y localización conocidos para conseguir su reducción de tamaño o su destrucción.
Así pues,  la radioterapia es comúnmente un tratamiento local o locorregional, con excepción de técnicas especiales que pueden requerir irradiación total del cuerpo.

Metodología
Los tratamientos de radioterapia se planifican a medida para cada paciente y el equipo médico seguirá un procedimiento de múltiples pasos. La metodología pasa por las siguientes etapas: Evaluación inicial, Decisión terapéutica, Exploraciones de localización, Plan  de irradiación, Simulación del tratamiento, Aplicación del tratamiento, Control del tratamiento, evaluación final y seguimiento.
Evaluación Clínica y Decisión Terapéutica
La tarea inicial consiste en determinar las características del tumor, su localización primaria, su extensión regional y sus posibles metástasis mediante todos los medios técnicos disponibles, como son la exploración física, biopsias y exámenes complementarios de diagnóstico (análisis clínicos, técnicas de imagen médica).
Una vez definido todo esto se valoran las opciones terapéuticas y, dependiendo del estado general del paciente, se decide el tipo de tratamiento que se debe administrar (dosis y planificación). Se tendrá igualmente en cuenta su posible asociación con otras formas de tratamiento como Quimioterapia (QT) y/o cirugía. La toma de decisiones tiene un enfoque multidisciplinar en el que cirujanos, oncólogos clínicos y oncólogos radioterapeutas determinan la mejor opción terapéutica de cada paciente.
Según las decisiones del equipo médico, que se toman de forma individualizada para cada paciente, hay varios tipos de tratamiento mediante radioterapia:

Radioterapia Exclusiva: consiste en un tratamiento únicamente con radiaciones

Radioterapia Adyuvante: se asociada a otro tratamiento primario como cirugía y/o quimioterapia.

Radioterapia preoperatoria: pretende la reducción tumoral previa a la intervención quirúrgica, para conseguir un mejor resultado en la cirugía.

Radioterapia postoperatoria: indicada cuando el riesgo de reaparición tras la cirugía es elevado, cuando se trata de tumores localmente avanzados o para evitar mayor retirada de tejido en la cirugía.

Quimioterapia seguida de Radioterapia: combinación que pretende inicialmente reducir el volumen tumoral para permitir una radioterapia posterior sobre un volumen mas reducido.
Quimiorradioterapia concomitante: Su base es el efecto sinérgico por el que el efecto de la terapia combinada es superior a la suma de los dos por separado y que se indica en algunos casos.

Radioterapia Profiláctica: se irradia una localización anatómica con alto riesgo de metástasis.

Radioterapia Paliativa: su objetivo es controlar los síntomas secundarios del tumor o sus metástasis como son el dolor, la compresión o hemorragias, procurando producir una mejoría de la calidad de vida del paciente.

Localización, Planificación y Simulación
Debido a que los tratamientos de radioterapia se dan en múltiples sesiones, es importante planificar adecuadamente este tratamiento. Para ello se realiza una simulación en la que se determina la posición del paciente y cómo asegurar que sea la misma en todas las sesiones mediante ayudas de inmovilización o apoyo como piezas acolchadas especiales o moldes de diversa índole. El equipo médico usará referencias del propio cuerpo del paciente y moldes a medida para recordar estas posiciones. Una vez determinada la posición de tratamiento, se realiza una tomografía axial (imagen tridimensional del cuerpo mediante rayos) de la región de interés y se transfieren las imágenes digitalmente al sistema de planificación. Este es un sistema informático que ayuda a los radiofísicos y oncólogos radioterapeutas a planificar el tratamiento en cuanto a volumen, localización, dosis, forma de administración y sesiones de forma idónea para el paciente
Gracias a las técnicas de fusión de imágenes, otras pruebas de diagnóstico por imagen como la RM o el PET-TAC aportan valiosa información para mayor precisión en la definición de todo esto.

Aplicación y control del Tratamiento

Tan importante como una correcta elaboración del plan de tratamiento, es la administración del mismo. Cada sesión contará con una serie de controles para asegurar que se cumplen todas las condiciones planificadas y garantizar que el paciente recibe el tratamiento correctamente. Se usan múltiples métodos de control, bien visual o mediante el uso de equipos electrónicos de verificación y corrección. Si la verificación no es correcta, se buscará la causa y su correspondiente corrección.
Dependiendo del fraccionamiento y la dosis total administrada, un tratamiento de RTE puede durar varias semanas.  Durante este tiempo es previsible, y deseable, observar una evolución favorable del paciente en lo referente a reducción tumoral y alivio de síntomas. Sin embargo, la administración de radiaciones ionizantes viene asociada  con la posible aparición de efectos secundarios que dependerán del área anatómica irradiada y que conviene valorar y controlar. Son fundamentales las revisiones clínicas y cuidados de enfermería durante el tratamiento para la correcta  prevención y alivio sintomático de los efectos secundarios.

Evaluación final y seguimiento
Inmediatamente tras el fin del tratamiento se debe valorar la respuesta tumoral y las complicaciones provocadas en la zona anatómica irradiada. Los efectos secundarios agudos generalmente son transitorios y pueden ser manejados mediante fármacos y/o con medidas higiénicas apropiadas.
El seguimiento post tratamiento debe valorar la efectividad del tratamiento, el cuidado de los efectos secundarios y la calidad de vida del paciente. Algunos efectos secundarios pueden aparecer varios meses o incluso años después del tratamiento.

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